Los Atlantes
lunes, 8 de abril de 2013
¿Qué opinan los ciudadanos sobre la Atlántida?
Una de las componentes de nuestro trabajo ha salido a la calle y ha preguntado que opinan sobre la existencia de la Atlántida. Todo esto lo ha grabado en vídeo para que lo puedan ver ustedes. He aquí el vídeo:
domingo, 7 de abril de 2013
ESE CONTINENTE OCULTO
Me levanté sudoroso de la
cama. Miré mi despertador. Eran las cinco de la mañana. La habitación estaba
oscura. Otra vez la misma pesadilla. Pero, ¡qué podía significar!
Me dirigí a la cocina a
por un vaso de agua. Hacía tiempo que ya había superado mi miedo a la
oscuridad, pero ese día me atemoricé por el cuadro del pasillo. Pero antes de
llegar a la cocina, me caí. Fue una caída tonta. Otra vez estaba en las
musarañas y no había pensado en el escalón falso. Oí pasos. Era mi abuelo que
se había despertado por el ruido que me dijo:
-Hay que ser tonto-dijo
con su humor habitual- para caerse de esa forma. Pero aún así me ayudó a
levantarme.
Mi abuelo era un señor ya
mayor, de tez pálida y ojos marrones. Necesitaba gafas y tenía las orejas
pequeñas. Era una persona muy sabia y cariñosa aunque no lo pareciese y me
acogió cuando mi padre y mi madre desaparecieron.
-Bueno, me he caído
tampoco es tan importante- pero aún así me llevó al baño para curarme la herida
sangrante.
-Una caída tonta es una
caída, igual que ganar la lotería amañada, es ganar la lotería-dijo sabiamente.
-Otra vez la misma
pesadilla- dije sombríamente cambiando de tema rápidamente.
-¿Me la explicas?
-Un señor griego o
romano, explica algo de un continente gigantesco pero cuando va a terminar me
encuentro en ese continente pero una gran tromba de agua viene sobre mi… y…
me…. muero.
-¿Sabes qué? Eso me
recuerda mucho a la primera descripción de la Atlántida, dicha por Platón en su
Diálogo Timeo y más tarde en Critias en el cual su última hoja (que
terminaba en el relato que explicaba por qué se hundió la Atlántida) se perdió.
¿Quieres que te la cuente?
A mí me picó la
curiosidad. La Atlántida me sonaba a hielo y pingüinos y así se lo dije a mi
abuelo.
-¡Eso es Antártida,
inepto! La Atlántida es un continente que se decía que tenía una civilización
muy avanzada, muy grande, situado en el océano Atlántico (de ahí viene el
nombre del océano) y que se dice que fue devorado por el océano por su
arrogancia.
Igual que mi sueño. Ahora
sí que ardía en deseos de que mi abuelo me contase la historia.
-¡Cuéntamela, abuelo!
-Cuenta
la leyenda que la Atlántida era una isla de grandes dimensiones, se podía
considerar un continente, según algunas hipótesis, localizadas en el mar
Mediterráneo y en otras en el Océano Atlántico. Platón la describió como ``más
grande que Libia y Asia juntas´´. Fue destruida por un terremoto o un tsunami
que inundó totalmente sus tierras dejándola por siempre sumergida bajo las
aguas y olvidada en el pasado en un solo día. Los científicos han puesto fecha
a este apocalipsis, sobre el año 9569 A.C. También han puesto área, 204080 km2.
Según la leyenda, Poseidón dividió el terreno de la
Atlántida en 10 partes, y las repartió entre sus 5 pares de gemelos.
Sus habitantes poseían una tecnología y cultura muy
superior a la de los contemporáneos de su época y fueron decisivos en los
avances de todas las culturas mundiales. La Atlántida era rica en minerales,
metales y productos agrícolas, florecían las ciencias, la industria, los
oficios y el país se enorgullecía de sus puertos canales y astilleros. Fue un
país, bueno, no sé explicarlo con palabras, bueno sí, utilizaré el vocabulario que
tu utilizas, fue un país “flipante” y perdón por la vulgaridad.
-¿Te ha gustado?
No respondí. Era muy pero
que muy parecido a mi pesadilla. ¿Tendría algo de relación?
-¿Cómo sabes tanto de la
Atlántida?
Ahora fue mi abuelo el
que se quedó pensativo. Se resistía. No quería hablar. ¿Qué podría tener en
mente?
-¡Abuelo! ¡Respóndeme!
-Chico creo que ya eres
mayor para saber algo. Lo dijo con lágrimas en los ojos. ¿Por qué?
Me llevó a su habitación
y giro una estatua. Una puerta apareció detrás de su biombo. Entramos. Era una
habitación amplia y bonita. Pero lo que más me sorprendió fue los tablones.
Estaba repleta de fotos y recortes de periódico. Me acerqué a uno. Había una
foto de un mapa del océano Atlántico, pero una gran extensión de tierra se
encontraba en medio. Y había una foto de dos exploradores, y en uno reconocí a
mi abuelo pero el otro…
-¿Es ese… papá?
-Sí.
-¿Que es todo esto?
-Yo busqué la Atlántida
cuando era joven y tu padre me acompañaba. Pero un día hubo un accidente y… tu
padre y tu madre desaparecieron en un submarino, y yo conseguí sobrevivir.
¿Con que así es como
desaparecieron mis padres? ¿Con que así es como perdí a mi familia? ¿Con que
así es como he vivido en la pena de ser huérfano con mi abuelo? ¿Por un
continente perdido? Me sentí muy enfadado con el continente durante un momento
pero tras ese instante de cólera, sentí fascinación.
-¡Cuéntame más sobre la
Atlántida!
-¡No esperaba esa reacción,
mi pequeño pupilo! ¿Es que no sientes
pena?
-La sentía, pero ahora
quiero saber más. ¿Dónde estaba supuestamente localizada?
-Supuestamente la
Atlántida estaba localizada en el centro del Atlántico según la mayoría de los
expertos en el tema, aunque otros la localizan en el mar Mediterráneo, a pesar
de que actualmente muchos estudiosos dan como muy improbable tal localización.
Se dice que las islas Madeira, el archipiélago de las Antillas, o incluso las
Bahamas, eran los puntos más elevados del continente. Es más, se ha encontrado
como una puerta el camino de Bimini…
-¿Qué es eso del camino
de Bimini?
-Pues estaba a punto de
explicártelo ahora mismo: El camino de Bimini es una extraña formación rocosa cerca de la isla de Bimini,
en las Bahamas, a una profundidad de aproximadamente 10 m. Este camino es
considerado como el puerto del Oeste de la Atlántida, es decir, una construcción
fabricada por el hombre. Incluso otros dicen que era un rompeolas de la
capital, Poseidópolis. Es una formación verdaderamente extraña querido amigo…
-¿Ah sí? Me encantaría ir
a ver el camino de Bimini!
-Tengo una idea, y ¿si
vamos?
-¡Qué buena idea!
-Pero te tendré que
informar antes. ¿Qué tal si te cuento un poco sobre científicos y lo que han
descubierto sobre la Atlántida?
-Me encantaría.
-Un visionario, llamado
A.R.E. Edgar Cayce, anunció que había visto la Atlántida en sueños y sabía
exactamente dónde se ubicaba. Durante esa época, muchas personas veían en él a
un nuevo Nostradamus, y la verdad es que realizó muchas predicciones acertadas.
Por ejemplo profetizó que a finales de los años sesenta se descubrirían algunas
partes de la Atlántida y efectivamente, en 1968 apareció el Camino de Bimini.
Además de estas predicciones, Cayce ha patrocinado varias exploraciones en
busca de la Atlántida, y el matrimonio Little son los principales encargados de
efectuar tal tarea. Encontraron una gruta submarina (junto con su amigo Wes Skiles) repleta de objetos en perfecto
estado y de esqueletos humanos. Esto es todo. Ahora mismo no me acuerdo de más.
Pero nada más terminar el
abuelo de su historia, me dormí. Tras todas las emociones del día y todos los
descubrimientos , era normal que me durmiese ¿no? Mucho más tarde mi abuelo me
dijo que antes de llevarme a la cama en
brazos, fue a un cajón de su habitación y cogió un cofre bañado en oro. Lo
abrió y cogió el colgante que había dentro. Era muy bonito con forma de isla ,
tan grande que parecía un continente y con una cadena de platino . Se me acercó y me la colgó en el cuello y me
llevó a mi cama. Unos minutos después se quitó su colgante idéntico al de su
nieto, lo dejó en la mesilla y se acostó.
-Mañana será un gran día-murmuró
antes de quedarse dormido.
Al día siguiente volamos
hacia Miami en avión, donde luego cogeríamos un ferry hacia las Bahamas, cerca
del camino de Bimini, donde se cree que estaba unos de los puertos hacia la
Atlántida.
-Abu, me aburro. ¿Me
cuentas un chiste?
-Chico, se mucho más que
chistes. ¿Qué tal si te cuento algo sobre la Atlántida, una leyenda por
ejemplo?
-Me parece perfecto.
¡Cuenta por favor!
- Una leyenda a ver… ah ¡ya!
Se decía que ya los atlantes habían llegado a dominar la cirugía láser, podían
navegar por el aire y bajo el agua, construían sus templos utilizando gases
especiales que les permitían levantar las piedras más pesadas e incluso tenían
un ingenio que mediante un potente cristal concentraba la energía del sol ¡Todo
esto antes de Cristo! Es más, se decía que la cultura atlante tuvo efecto sobre
la cultura maya e incluso egipcia. Increíble ¿verdad?
-Llegaremos al aeropuerto
de cinco a seis minutos. Abróchense sus cinturones por favor y no se levanten.
Gracias- dijo una voz femenina a través de unos altavoces.
-¡Ya hemos llegado! Menos
mal que me has contado esa historia, abuelo, porque si no, bueno, ¡me habría
dormido!-declaré avergonzado.
Pero tras echar un
vistazo al abuelo, me reí, y le desperté.
Tras descansar un poco en
un humilde hostal, nos embarcamos en un ferry a las islas Bahamas. Ya en el ferry,
descansé en una tumbona y mi abuelo se sentó en una silla de playa al lado mío.
Llevaba un libro en la mano. Miré el título: Atlantis in América. Me picaba la
curiosidad. Me gustaría leerlo, pensé. A sí que cuando se quedo dormido, le
quité el libro y lo abrí al azar. Leí el título del capítulo: Los posibles
sobrevivientes a la catástrofe. Inmediatamente me enfrasqué en la lectura:
La leyenda dice que muchos
sudamericanos podrían ser los supervivientes del apocalipsis que la Atlántida
sufrió. Ellos, advertidos por un viejo visionario, abandonaron la Atlántida
antes de que ocurriese la catástrofe y algunos escaparon a México y sobre todo
a la península del Yucatán. Es más, según el antropólogo George Erikson, las
misteriosas ruinas halladas en el Yucatán no fueron construidas en principio
por los mayas sino por los atlantes supervivientes, y para avalar su teoría se
apoya se cuatro observaciones. En primer lugar, el estilo arquitectónico de los
mayas es diferente del de los atlantes. Otra observación es que en las ruinas
mayas están dibujados elefantes, pero en esa época no había elefantes en América
Central, pero según Platón había muchos elefantes en la Atlántida. Además, las
imágenes que aparecían en las ruinas poseían barba y bigote, a pesar de que los
mayas carecían de vello facial. Incluso salen imágenes budistas y de rasgos
negroides, lo que probaría la llegada de extranjeros a través del corredor
navegable de la Atlántida, idea también refrendada por las palabras de Platón,
quien aseguraba que la Atlántida se comunicaba con el resto de los mares de la
Tierra.
Cuando terminé el
capítulo, avisté tierra. Llegábamos a Andros, una isla del archipiélago de las
Bahamas, exactamente a su capital Small Hope Bay. Cuando esto sonó por
megafonía, el abuelo saltó:
-¿Andros? Eso me recuerda
a la Plataforma de Andros, ¡donde se decía que había un puerto de la Atlántida
al igual que en Bimini!
-Cuéntame más sobre
Andros.
-Con la ayuda de una
pequeña cámara similar a las que la NASA envía a Marte, en el año 2003 el
matrimonio Little encontró otra formación rocosa en la costa de la isla de
Andros, a 160 kilómetros del Camino de Bimini, que ellos bautizaron como la
Plataforma de Andros. Se trata de una capa de rocas con una estructura similar
al Camino. Según el matrimonio, la Plataforma de Andros estuvo oculta bajo la
arena durante siglos hasta que el huracán Andrew la desenterró en 1992 y opinan
que no se trata de una formación natural, puesto que los bloques de piedra
están separados a intervalos muy regulares.
-¡Guau!
De repente, miré a mi
cuello. El colgante de mi abuelo estaba brillando, como diciendo, la Atlántida
está cerca. ¿Sería eso verdad?
Me agaché a atarme los
cordones. Levanté la cabeza. No vi a mi abuelo. Primero me lo tome con calma.
Le llamé flojito. No me respondía. Más fuerte. Tampoco. Me asusté. ¿Dónde
estaba mi abuelo? ¿Primero mamá, luego papá y ahora él? Encontré una nota en el
suelo:
DETÉN TU BUSQUEDA INFRUCTÍFERA
TENEMOS A TU ABUELO
VETE DE AQUÍ
ADIÓS
U.F.O.
Genial. Estaba sólo en un sitio desconocido, sin nadie que protegerme, solo
con un libro, una nota y mis pertenencias. ¿Qué voy a hacer?
Lo primero: tranquilidad.
Puse mis ideas en orden y reflexioné ¿Por qué querían a mi abuelo? No éramos
personas ricas, ni teníamos ningún tipo de influencia en ninguna organización.
Me senté en un banco y mi colgante se balanceó. Aunque al principio no le di
importancia, luego me di cuenta. La Atlántida. Esa era la razón. Mi abuelo
sabía demasiado. Tenía que desaparecer o… morir.
Como chico inteligente
que era, lo primero que hice fue acudir a la comisaría de policía a poner una
denuncia. Sinceramente, la policía no comprendió la gravedad de mi problema y
se lo tomaron a broma.
-Tranquilo, buscaremos a
tu abuelito. Seguro que sigue escondido en el parque y cree que le estás
buscando-dijo el policía tras una sonora carcajada.
-Vosotros a vuestro libre
albedrío. Ya lo buscaré por mi cuenta-exclamé furioso.
Tras esta conversación me
dirigí al hotel. Ya había perdido a mi padre, mi madre y mi abuelo. ¿Quién
sería el siguiente?
Sin perder tiempo me fui al
bar del hotel donde pedí una tila para calmarme los nervios. Tenía que poner en
orden mis ideas. Antes de nada pensé en el tal U.F.O. ¿Quién sería ese tipo? Me
fui a la comisaría de policía y pregunté por él. Otra vez se rieron de mí. Pero
un policía, cuyo nombre era Carlos, no se lo tomó a broma y me dijo que la
única persona que sabía que eran sus iniciales era Úrsula Fernández Ordóñez,
una ufóloga que estudiaba astronomía y se interesaba por la vida extraterrestre.
Le pregunté donde vivía y me respondió que eso era confidencial, pero me dejó
una agenda telefónica guiñándome un ojo. Al salir de comisaría de policía me
senté en un banco y abrí la agenda por la efe de Fernández. Allí encontré
Úrsula Fernández Ordóñez, y me di cuenta que sus iniciales formaban la palabra
UFO, que es la versión inglesa de OVNI. ¿Tendría algo que ver? Vi que vivía en Queen´s
Highway y allí me dirigí. La casa de Úrsula era extraña, y tenía raros
caracteres pintados en la fachada de su vivienda. Llamé al timbre. Primero
había que saber cómo era la mujer y luego ya realizaría un plan para salvarle.
Me abrió una mujer estrambótica. Tenía la tez pálida, un ojo de cada color, un
sombrero en forma de ovni y una túnica de varios siglos atrás.
-¿Te puedo ayudar en
algo?
Ahora mismo no parecía
una persona maquiavélica o malvada.
-Perdona, ¿vive aquí
Úrsula Fernández Ordóñez?
-Soy yo. ¿Qué quieres?
-Me preguntaba si me
podía dar información del continente perdido.
La mujer palideció, y me
dijo:
-Perdona pero no tengo
tiempo- dijo a la vez que me cerraba la puerta. Pero yo puse el pie e insistí:
-Sé que sabe algo sobre
la Atlántida. Quiero que me lo diga todo.
-Argh. ¡Cállate ya! No
sabemos nada- la cara de la mujer se transfiguró, como si otra personalidad la
hubiese raptado y se hubiera apoderado de la mujer. Llegué a la conclusión de
que la pobre mujer era bipolar.
-¡Se que usted sabe cosas
de la Atlántida y no me las quiere decir!
-Bueno, el niño ha
ganado, ¿verdad hermana?-dijo la personalidad mala por lo que deduje por su
tono de voz y rostro.
Entré a la casa. Allí
dentro la mujer me explicó la teoría de la que la Atlántida estuvo poblada por
extraterrestres:
-La Atlántida estuvo
poblada por extraterrestres. Si lo digo yo es porque es verdad. La Atlántida, fue
un continente creado por Poseidón y… eso es mentira, hermana, fue provocada por una
erupción de un volcán bajo el mar, y… bueno el origen da igual, lo que estaba
diciendo es que la Atlántida tuvo un gran desarrollo y una gran civilización, y
eso atrajo a los extraterrestres. Después
en la gran inundación de la Atlántida, los extraterrestres tuvieron mucho que
ver. Ellos provocaron la inundación.
-Vale, muchas gracias.
Ahora, ¿¡Qué has hecho con mi abuelo!?- Dije mientras la cogía de la pechera.
-No sabemos nada de tu
abuelo…- dijo Úrsula mientras silbaba. Unos hombres trajeados aparecieron detrás
de las puertas y me cogieron tan fácilmente, que parecía que habían levantado
una pluma en vez de a mí.
-Ya sabéis que hacer ¿no?
-Lo sabemos a la perfección.
Se dirigieron hacia un
coche con las ventanas ahumadas. Me metieron dentro y me taparon los ojos. Cuando
me retiraron la venda, me encontré en una playa desierta. Allí nos esperaba una
lancha conducida por un hombre vestido igual que sus compañeros. Nos subimos a
la embarcación y arrancamos. El señor paró el motor cuando llegamos a un punto
en el cual no se veía la playa. Me ataron una pequeña bola de hierro a la
pierna. No me podía creer lo que me iban a hacer. ¡Me iban a ahogar! Me tiraron
al agua. Intenté llegar a la superficie pero no pude. Cogí respiración, y me
hundí. Con que así iba a acabar mi corta vida. Ahogado. Pensé en mi abuelo.
¿Había muerto él igual que yo? En ese momento perdí toda esperanza. Estaba todo
perdido. Los ojos se me iban a cerrar, iba a perder la chispa de la vida cuando
atisbé algo en el fondo del mar. ¡Si no me equivocaba, era la Atlántida! La
chispa que me quedaba se avivó. Quería hacer saber al mundo la existencia de la
Atlántida. Quería hacer saber al mundo la existencia de personas como Úrsula.
Quería hacer saber al mundo que la Atlántida no era un fraude. Quería continuar
el trabajo de mi padre. Con unas fuerzas renovadas, salí a la superficie, donde
extrañamente las personas trajeadas me estaban esperando. Ante mi sorpresa, me
ayudaron a salir del agua y meterme en el bote. Me llevaron a un camarote donde
mi abuelo descansaba en una bonita cama con dosel. Allí un señor trajeado, el
que parecía el jefe nos explicó la existencia de la Atlántida, de su engaño a
la humanidad, y que solo las personas que Úrsula quisiese sabrían de su
existencia.
-¿Pero y si hubiese
muerto?-grité indignado.
-Eso demuestra de que
tienes una personalidad fuerte-respondió el hombre secamente.
Bueno lo importante es
que toda esta pesadilla acabó, y que al final Úrsula estaba de nuestro lado…
Así que esta es la historia verdadera de la existencia de la Atlántida, que un
servidor ha querido explicársela a todas la persona que lo lea. Por cierto, si
ustedes han sido perspicaces, se habrán dado cuenta de que en este libro no se
ha revelado ni mi nombre, ni el nombre de mi abuelo. La razón es que he querido
permanecer en el anonimato por si las moscas. Espero que les haya gustado.
Saludos,
Un
atlante
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